miércoles, 18 de mayo de 2011

NUESTROS NIÑOS


Llegué temprano a la escuela, por el camino encontré a Lenka, estudiante de Pedagogía que hace Internado, terminando una llamada con su celular fuera del aula, no recuerdo lo que le dije con tono de vacilón. Subí las escaleras al segundo piso a prisa, en la puerta me frenaron las voces entrecruzadas de un grupo de personas que estaba alrededor de la mesa de la subdirectora, un niño de unos 11 años sentado al lado de una señora que tenía un bebe de unos 8 meses, un niño delgado con polo amarillo que miraba a todos entre asustado e inquieto, junto a una maestra que hablaba con voz agitada ( después recordé que ella siempre habla con tono alto). Al lado del primer niño, el director que hablaba llevándose las manos a la cabeza; frente al niño y la madre, la subdirectora miraba y leía de a pocos los textos de su diario de trabajo.
Señorita, decía la madre, en el centro de salud, el doctor dice que mi hijito, llegó sin respiración, que ya no tenía signos, y allí lo han revivido, cómo va ser posible. Cuando su abuelita, lo ha llamao a comer, de ver que no iba, lo mandó a ver con su hermana, y ella lo encontró que se había colgado, con la soga.
Ves lo que has hecho, increpaba el director al niño que tenía sentado a su costado, por qué has traído el revolver. Ahorita ya acepta, intervino la subdirectora, que él lo trajo, pero lo había escondido. Y dónde lo han hallado, dijo el director. Hernán, vino y me dijo, señorita el revólver lo ha enterrado detrás del salón, terció la profesora.
Por qué lo has hecho hijo, sabes que tú amigo, porque es tu amigo ¿no?, se ha querido matar. A los amigos no se les trata así, cómo vas amenazar a tu amigo con un revólver. Yo no lo amenacé, decía el niño medio asustado, pero sin mostrar pizca de arrepentimiento. Entonces por qué has traído el revólver. Es de juguete. Si pero dispara, decía el director. Solo es para asustar decía el niño. Si pero mira que, tú lo estás amenazando desde la semana pasada, y el viernes no has venido a clase, y qué has hecho, te has venido a la escuela, porque acá te han visto, y a la salida, le has querido pegar, y en la noche él se ha querido matar; tenemos que llamar a su madre, alguien tiene que hacerse responsable de este niño, por minutos, se ha salvado la criatura, sino es por la hermana, Dios mío. ¿Dónde está tu mamá? Ella no está acá se ha ido a trabajar, no viene ahora. No ven, si vive de su cuenta, con quién estás en tu casa. Con mis hermanos. Pero yo ya te he dicho que no andes con los pandilleros, porque allí has aprendido que con este revolver, la profesora tomaba el revólver que se notaba pesado, se asalta, claro que no dispara. Pero tiene balines, decía el director poniendo el cañón del revólver sobre la mesa, como esperando que algo caiga de ahí. La subdirectora, prosiguió, mira lo que le pasó a tu hermano por andar con pandilleros, lo llevaron a la cárcel. Si pero es inocente, el no mató a nadie, decía como refunfuñando, el niño. Si pero ya vez que lo implicaron. Guarda silencio, le increpaba el director, cómo traes un revolver acá. Solo es para asustar decía el niño. Si pero con eso has amenazado a tu amigo. Si,decía mientras gimoteaba la señora, señorita, mi hijo no quiere venir al colegio, tiene miedo, y no duerme. Tiene que verlo un psicólogo. Ya lo está viendo señorita, y dice que se siente amenazado.
Yo terminé de acomodarme en una silla, arrimada a la pared de la pizarra y seguí con curiosidad y preocupación el resto de la discusió...

lunes, 16 de mayo de 2011

ENSEÑAR Y APRENDER EN ZONAS DE RIESGO SOCIAL

Articulo III
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
y los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
las ventanas deben permanecer, el día entero,
abiertas para el verde donde crece la esperanza.
Thiago de Mello


Hacen algún tiempo una maestra que trabaja en la escuela “San Martin de Porras”, ubicada en San Martin ( sector Oeste), comentaba en una reunión, que muchos de los niños de su escuela tenían una problemática muy aguda, que les privaba de tener oportunidades de desarrollo personal que les asegure un mejor destino; nos decía que se trata de muchos casos en los que la figura paterna estaba ausente, los niños y niñas a más de vivir en una situación económica muy precaria, no tenían quien los acompañe y oriente en el hogar, ya que por la mañana van a la escuela, pero por la tarde están solos y no hacen actividades que podrían beneficiar su desarrollo psicosocial. Como resultado su paso por la escuela, no es sino, la crónica de un fracaso anunciado.
Desde hace unos dos meses he visitado seis escuelas del sector Oeste, entre ellas la de San Martin de Porras, y he podido conocer un poco más de cerca cómo se vive la educación; cómo son los maestros, qué desafíos deben enfrentar, cómo hacen la gestión los directivos, cómo son los padres de familia, cómo es el barrio en que está en la escuela en general. He podido conversar con estudiantes de pedagogía que hacen allí su Internado, he hablado con el personal administrativo y de servicio, y la sensación que tengo al final, es buena, ya que en general hay un grupo notable de maestros que laboran con un gran compromiso, sin embargo la tarea es tan compleja, que se necesita mucho apoyo, de familias, comunidad y sobre todo de los responsables del sector.
La experiencia desarrollada en las instituciones educativas de San Martín ( Escuela 14012), Nueva Esperanza ( IE José Olaya y Divina Misericordia), Santa Rosa ( IE Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) , Santa Julia ( IE Virgen del Carmen), y Túpac Amaru ( IE José Gabriel de Condorcanqui) ha hecho posible observar y comprender cómo se desarrolla el quehacer educativo y las perspectivas que este puede tener en el corto y mediano plazo.
El clima de trabajo me parece un buen elemento para empezar a examinar cómo son las prácticas; en general se percibe buenas relaciones entre los maestros y los directivos de la mayoría de las IIEE visitadas, muestra de ello nos parece la facilidad con la que se dialoga con los directivos, las respuestas a las invitaciones a participar para examinar la funcionalidad de las herramientas de gestión ( que dicho sea de paso, era la razón de mi presencia), en algunas instituciones se nota que no hay barreras para decir lo que se piensa, y con cordialidad se ´plantean los puntos de vista discrepantes , a veces; salvo en un caso, en general no se percibe, por ejemplo, el uso de frases “indirectas”, o las consabidas quejas “por lo bajo”; en otras instituciones se observa que los docentes plantean sus discrepancias en forma abierta. Nos ha tocado asistir a instituciones educativas en las que se percibe, un clima de cierta tensión, ha sido, felizmente en poquísimas.
Las relaciones entre docentes y estudiantes, también nos parece un buen referente para examinar la práctica, y ahí hemos asistido a expresiones de todo tipo, así por ejemplo nos encontramos con casos en los que los niños y niñas conversan con suma cordialidad con sus maestros; hemos visto como los estudiantes de pedagogía que hacen su Internado caminan casi arracimados de estudiantes, eso nos parece una muestra importante; para ser imparciales, diremos que también hemos escuchado que se grita fuerte, y algunos maestros nos han dicho sin disfrazarlo que castigan- pegan- a los niños, “ porque no hay otra forma de manejar la situación algunas veces”.
El diseño, ejecución y evaluación de actividades es también un referente importante, para observar el quehacer de los maestros, allí hemos visto que los 2/3 de las IIEE, cuentan con Comisiones de Trabajo que están activas y tienen proyectos que revisan y están prestos a ponerlos en marcha; se percibe un grupo de maestros muy interesados en hacer actividades, en promover mejoras.
Se percibe en general una notable brecha por saldar, relacionada con la participación de la familia y la comunidad en la vida de la escuela, y esto afecta notablemente sus logros.
A nivel de proyectos pedagógicos, se constata que hay poco interés y también apoyo para innovar e investigar, y ello afecta el clima de desarrollo profesional ( consecuentemente la práctica pedagógica); curiosamente a pesar que se hacen actividades a lo largo del año, se nota que no se trabaja un proceso de recuperación de las experiencias que allí se viven, es decir se hacen actividades, pero no se investiga, con sentido innovador; esto es una limitante notoria, porque se pierde de modo increíble las oportunidades para institucionalizar las experiencias pedagógicas o de gestión que si funcionan.
Maestros y directivos se les nota con ganas de buscar puentes, hacer alianzas, que ayuden a resolver problemas, pero es evidente que resulta complicado, cuando a nivel regional no hay propuestas integrales que los tome en cuenta.
La vitalidad de algunos maestros, su espíritu positivo para hacer actividades, a pesar que no se comprometen todos, la atención que suelen brindar a los niños y niñas, da esperanzas de verdad, si se les apoya, seguro muchos niños, niñas y adolescentes serán beneficiados pronto.